Las mejores parodias del final de Perdidos (Lost)

31 de Mayo de 2010 /

Atención Spoiler: Esta entrada contiene detalles sobre el final de la serie de televisión Lost (Perdidos).

El final de la famosa serie creada por J.J. Abrahams, Perdidos (Lost), ha sido uno de los acontecimientos televisivos más esperados, y también más polémicos, de los últimos tiempos. Sin ánimo de entrar en detalles sobre el mismo, pues internet está literalmente plagado de páginas dedicadas al tema, si he querido realizar una pequeña recopilación de las que, a mi modo de ver, son las mejoras parodias sobre el final de esta gran serie.

Empezamos con la escena de la película “El hundimiento“, donde un iracundo Hitler pierde los estribos. Es una de  las escenas más utilizadas en parodias y vídeos de humor varios, y la serie más famosa de los últimos tiempos, no podía quedar exenta de la flema del tirano teutón:

A continuación, nuestra interpretación patria de las dudas que han quedado por resolver en Lost, a través del programa “Sé lo que hicisteis” (SLQH).

Seguimos con otro de los vídeos más utilizados en gran multitud de parodias; la reacción de el niño loco alemán al ver el final de Perdidos.

El siguiente vídeo, pese a no ser exactamente una parodia, resulta simpático; la batalla final entre John Locke (a.k.a “Humo negro”) contra Jack, con espadas láser, a lo Star Wars:

A través de unos geniales muñecos, los chicos de “The Fine Bros.“, nos muestran el final de la serie, destacando la delirante aparición de personajes del videojuego Halo:

Existe también una referencia a la supuesta “Serranada” (por una lejana, y a mi modo de ver errónea, similitud con el final de “Los Serrano“) que cometieron los guionistas de Perdidos con el final de la serie:

Y como colofón, los tres finales alternativos, en clave de humor, interpretados por los propios actores de la serie (con una genial parodia al final de Los Soprano incluída), y subtitulados al castellano.

Los Tudor, la serie de TV

24 de Marzo de 2010 /

Cuando uno piensa en injusticias, suele pensar en aquellos sucesos negativos que sufre y cree no merecer (aunque en realidad suele ser cuestión de azar). Sin embargo, no es tan habitual fijarse en la otra cara de la moneda, en quien se beneficia, más directa que indirectamente, de cosas que no merece. Para ilustrar mejor lo que digo, pensemos en uno de los máximos exponentes de esta idea: la monarquía, los reyes.

Antiguamente, los monarcas nacían con un derecho que, sus antecesores, se apresuraron en calificar de divino. Esa fue la mejor manera que encontraron de justificar la perpetuidad de todos sus privilegios. Pero el verdadero logro de esta taimada y mal llamada nobleza fue, gracias a la amenaza intrínseca de funestas consecuencias que pudieran derivarse de la desobediencia de los designios de Dios, convencer al poco ilustrado pueblo de la legitimidad de tan desmedido derecho. Un derecho que los investía de un patrimonio y, sobre todo, de un poder, elevadísimos, casi ilimitados. Y digo casi, porque estaban por encima de todas sus súbditos, por encima incluso de la ley, pero no por encima de Dios. ¿Y quién era el representante de Dios en la tierra? La todopoderosa Iglesia. Esta institución ejercía pues, en el mejor de los casos, de límite de los caprichos monárquicos, y en el peor y más habitual, de verdadero poder en la sombra. Hasta que llegó el “bueno” del Enrique VIII, rey de Inglaterra durante la primera mitad del siglo XVI. Y es precisamente él, el protagonista de la serie de televisión, originaria del canal Showtime, “Los Tudor“.

Los Tudor

Atención: Pese a tratarse de hechos históricos, lo escrito a continuación es un SPOILER de la serie.

La serie gira en torno a la vida de Enrique VIII (interpretado en la serie por el actor Jonathan Rhys-Meyers), un rey caprichoso, un niño mimado y consentido que acabó ejerciendo el poder más absoluto de toda la monarquía europea.

La primera esposa de Enrique (o Henry, como lo llaman en la serie), fue Catalina de Aragón, pero gracias a su status, gozó de multitud de amantes. Le bastaba con fijarse en alguna dama de la corte, independientemente de si estaba o no casada, y uno de sus sirvientes, concertaba una cita. Para la dama en cuestión, una aventura con el rey era, más que un honor, un logro. Sin embargo, eso no bastaba para satisfacer los antojos del pueril Enrique; pues además de sus continuos escarceos amorosos, quedó prendado de Ana Bolena, una aristócrata de la corte que supo engatusarlo por completo para conseguir su promesa de matrimonio. Él, solicitó fervientemente el divorcio, pese a contradecir las férreas directrices de la Iglesia Católica de la época, pero como no le fue concedido, decidió desvincularse completamente del Vaticano, y nombrarse, él mismo, jefe supremo de la nueva Iglesia Anglicana (algo que ha tenido innumerables repercusiones hasta nuestros días). Ya pudo conseguir entonces que sus cardenales le concedieran el divorcio. Aún así, no tardó en cansarse de la pobre Ana y, ni corto ni perezoso, hizo que le cortaran la cabeza. Continuó haciendo gala de su voluble personalidad, llegando a tener hasta seis esposas, y dejando por el camino, un reguero de muertes en virtud de la nueva fe, y algunas reformas, que para bien o para mal, han llegado hasta nuestros días.

La serie de TV, lejos de tratarse de un aburrido documental, es una obra excitante, llena intriga, de desnudos y de escenas de sexo explícito. Puede que, se tome ciertas licencias para hacer la historia más atractiva, o que pequeños detalles no sean completamente fieles a la realidad, pero aunque sea solo en algunos momentos, uno no puede evitar pensar… “Yo también hubiera querido ser rey“.

Recomendada.

Lost (Perdidos) al estilo de Los Simpsons

16 de Diciembre de 2009 /

Geniales ilustraciones de “Lost” (Perdidos) con el estilo característico de “Los Simpsons”, como si hubieran sido dibujados por Matt Groening, pero en realidad son obra de Dean Freaser:

Perdidos Lost Los Simpsons

En su página web, Springfield Punx, podéis disfrutar de otras ilustraciones del mismo estilo gráfico, como los dibujos dedicados a Zelda, Braveheart, Eduardo Manostijeras o al Inspector Gadget entre muchas otras.

Via Esquizopedia.

Los Soprano

4 de Noviembre de 2009 /

Las historias sobre la mafia tienen algo que las hace especialmente atractivas. Películas como “El Padrino” , “Uno de los nuestros” o “Scarface” han forjado un ideal de tipos duros y sin escrúpulos que toman lo que quieren sin importarles demasiado las consecuencias. Pero “Los Soprano“, la serie de TV de la HBO que finalizó en el 2007 tras seis brillantes temporadas, es diferente. Muestra la otra cara de la moneda, una visión de la mafia que, no se si será más real, pero por lo menos es mucho más verosímil.

Los Soprano

La serie cuenta la vida de una familia mafiosa de Nueva Jersey a través de los sucesos que rodean tanto a la familia “criminal” del protagonista, como a través de los problemas cotidianos a los que podría enfrentarse cualquier familia convencional, en este caso la formada por los hijos, esposa y demás parientes de Tony Soprano, el susodicho protagonista. Y es precisamente esta dualidad aquello que permite el lucimiento de lo mejor de la serie: sus personajes. Son simplemente sublimes, llenos de exquisitos estereotipos que se ven compensados por unas personalidades llenas de contradicciones, temores, deseos, sueños, buenas y malas obras… por unas personalidades, en definitiva, rabiosamente humanas.

Absolutamente recomendada.

Os dejo con la intro, cuya canción (“Woke Up This Morning” del grupo “Alabama 3″) se ha convertido en todo un símbolo de la “cosa nostra” contemporánea:

Boston Legal

14 de Abril de 2009 /

Las series de abogados, en general, me aburren. Y lo dice alguien que ha estudiado Derecho.
No suelen ser más que una sucesión tediosa de tecnicismos orquestados por actores con más o menos carisma bajo la que, muy cinematográficamente, se esconde un oscuro y, a menudo, diluido ideal de justicia que lucha por imponerse.

Boston Legal

Sin embargo Boston Legal me gusta precisamente porqué es todo lo contrario a eso. Es una serie de abogados tan inverosímil que podría no ser de abogados. Aquí las leyes, los tribunales, los casos… son algo secundario.
Todo el atractivo de Boston Legal, todo el peso del argumento, de los chistes, todo el carisma, recae sobre los dos protagonistas principales: Danny Crane (William Shatner), una leyenda del derecho, un mito venido a menos aquejado de un incipiente Alzheimer y Alan Shore (James Spader), un brillante y brutalmente honesto “mercenario” de los tribunales. Los demás personajes son meros comparsas para estos dos héroes. Porqué en realidad son eso, héroes. Dos personajes tan épicos como mujeriegos y que en la inmensa mayoría de los casos salen indemnes y victoriosos de todos los litigios. Poco importa el sentido de la ley. Ellos son capaces de imponer, por encima de todo y de todos, su perspectiva, su voluntad, a través de ingeniosos argumentos y tretas “sexo-legales”.

Lo dicho, una serie desenfadada que, pese a lo que pueda parecer (o al menos esa es la impresión que tuve yo a priori), logra, sin demasiadas pretensiones, su principal cometido: entretener.

La edad de oro de las series de TV

11 de Septiembre de 2008 /

Las series de televisión, sobretodo las norteamericanas, están viviendo una edad de oro. Perdidos, Prison Break, 24, Roma, Dexter, Los Soprano, The Wire o Californication son solo algunas muestras excelentes de lo que está sucediendo.

El éxito y la calidad de estas obras resulta indiscutible, y las razones para esto son varias. Para empezar estamos ante una generación de guionistas cuya obra resulta original y atrevida. La mayoría de las series que están triunfando lo hacen con historias diferentes, atrevidas, que huyen de los convencionalismos y clichés tradicionales y que además suelen desarrollarse bajo formas poco convencionales, como por ejemplo en “24″ y su desarrollo en tiempo real, con varias cámaras que, a menudo, muestran simultáneamente lo que está sucediendo en diferentes sitios en el mismo espacio de tiempo o en “Perdidos” y los continuos saltos temporales que conforman el verdadero retrato de unos protagonistas más que sorprendentes.

Por otra parte, la tecnología, puesta al servicio de los efectos especiales, ha evolucionado hasta el punto de que, con una inversión mucho más discreta de la que hubiera sido necesaria hace algunos años, es capaz de proporcionar unos resultados cuya calidad poco tiene que envidiar a la mayoría de superproducciones multimillonarias de Hollywood. De esta forma, historias hasta hace poco inviables para un presupuesto televisivo, se han hecho realidad.

Finalmente y a diferencia del cine, la limitación temporal de una serie no está en 90, 120 o 180 minutos, sino, como sucede con los libros, en la voluntad de su autor (o autores) o, en el peor de los casos, cuando así lo determine la falta de audiencia. Gracias a este mayor espacio temporal, los personajes y sus devenires adquieren unos matices, una riqueza y profundidad hasta ahora solo disponible en el mundo de la literatura.

Californication

19 de Julio de 2008 /

Hanck Moody es un perdedor nato, un escritor con un talento sin igual cuya única novela de éxito se vio emponzoñada por una horrible adaptación cinematográfica que la desvirtuaba, convirtiéndola en un engendro “palomitero” y vulgar.
Para colmo de males, el amor de su vida, la mujer con la que tiene una hija de doce años, lo ha abandonado por un hombre de negocios serio, bueno y formal, un personaje antagónico al ingenioso Hanck cuya hija de dieciséis años es una Lolita manipuladora y sociópata.

Hanck intenta recuperar a su amada y el don de la letra, pero por el camino parece perderse por un laberinto depravado y carnal cuyo único guía son los efluvios del sexo, y dónde el camino es más duro que sus múltiples erecciones, que los pezones desnudos y puntiagudos y que las vaginas exhaustas que el bientencionado escritor va dejando a su paso. Porqué Hanck es una buena persona, pero le pierden las mujeres, y son ellas quiénes marcan su destino.

Californication

Cómo no podía ser de otro modo, comercialmente la serie ha sido presentada como las peripecias de un escritor mujeriego y vanidoso cuyos sus explícitos encuentros sexuales se van alternando con comentarios efectistas y punzantes. Pero Californication es más que eso. Más allá de las experiencias sexuales de sus protagonistas, de los trios, de las putas, de los escarceos sadomasoquistas, los vómitos y las eyeculaciones femeninas masivas, hay una historia de amor tan fresca como desgarradora.

Sin duda, la serie revelación de la temporada.