Ah la muerte… promesa jamás traicionada, amante generosa y sorda que no conoce el rechazo, musa eterna de la más exquisita y refinada expresión artística. He aqui su suave caricia al arte del cazador; la fotografía. Y es que toda la obra de la fotógrafa Daniela Edburg gira entorno al inevitable destino final, la muerte. Como muestra un botón:


