El sucio juego de la ciencia: ladrones de inventos

28 de abril de 2010 /

Es la ciencia la magia de la era moderna. Una promesa, lentamente cumplida, de la vida soñada. Pero tampoco el intelecto, la chispa del verdadero don humano, se ha librado de las perversiones de nuestras sombras más oscuras y humanas: la envidia, la avaricia y el egoísmo. Y es que la historia, está plagada de grandes inventores, de verdaderos genios, cuyo talento fue usurpado vilmente por algunos de sus avispados coetáneos. Hombres brillantes, que jamás pudieron saborear las mieles del éxito, la gloria merecida. He aqui tres ejemplos, tal vez los más relevantes, de falsas atribuciones de invenciones que han cambiado para siempre el rumbo de la humanidad:

Meucci vs. Bell, por la invención del teléfono.
Durante años, la invención del teléfono fue atribuida erróneamente a Alexander Graham Bell, pero, en realidad, fue el italiano Antonio Meucci quien, algunos años antes (en 1860), lo inventara e hiciera la primera demostración pública del mismo. Él lo llamó “Teletrófono”. Desgraciadamente, Meucci se encontraba en una situación precaria, y fue incapaz de conseguir el dinero necesario para patentar su invento. Para más inri, el desdichado Antonio sufrió un accidente a raíz de una explosión en un barco de vapor, y su mujer se vio obligada a empeñar sus bienes, entre los que se encontraba el prototipo del primigenio teléfono, para pagar la recuperación de su marido. Todo parece indicar que dicho prototipo terminó en las manos del avispado y poco ético Alexander Graham Bell, quien se encargó de patentar el dispositivo, y gracias a este trámite, el americano fue considerado como su inventor original. Tuvo que pasar más de un siglo, concretamente hasta el 11 de junio de 2002, para que el Congreso de los Estados Unidos aprobase una resolución que reconocía la autoría del italiano Antonio Meucci como verdadero inventor del teléfono.
Antonio Meucci y Alexander Graham Bell

Antonio Meucci y Alexander Graham Bell

Nicéphore vs. Daguerre, por la invención de la fotografía.
Joseph-Nicéphore Niépce fue el primero que, en 1816, consiguió imágenes fotográficas. Desgraciadamente, ninguna de ellas se ha conservado, ya que las imágenes que conseguía perdían calidad y definición muy rápidamente, problema que, más tarde, lo llevaría a asociarse con Louis Daguerre, quien había resuelto el problemas gracias a la utilización de yoduro de plata y vapor de mercurio. Se considera por tanto, que la fotografía, como tal, fue inventada conjuntamente por Niépce y Daguerre. Desgraciadamente, años más tarde, cuando Niépce hubo muerto, Daguerre se aprovechó de los problemas económicos del hijo de su socio, para forzar a éste a aceptar borrar el nombre de su padre de los documentos que reconocían la co-autoría del invento y bautizar su descubrimiento como “Daguerrotipo.
Louis Daguerre y Joseph Nicephore Nièpoce

Joseph-Nicéphore Niépce y Louis Daguerre

Tesla vs. Edison, por trabajos en el sector de la electricidad.
El caso de Nikola Tesla es realmente curioso. Pero para hablar de él, hay que mencionar primero a Thomas Alva Edison, un prolífico científico, inventor y empresario ya consagrado (no en vano se le atribuye la invención de la lampara incandescente o bombilla) que supo de la existencia de un joven con un talento para la ciencia sin parangón. Este joven era un croata llamado Nikola Tesla. Edison supo apreciar las cualidades del joven Nikola y no dudó en contratarlo para mejorar la eficacia de sus motores y generadores eléctricos, para lo que le prometió 50.000 dólares (toda una fortuna en aquella época) si lograba su cometido. No obstante, cuando Tesla lo logró, además de proporcionar a la compañía algunas patentes muy lucrativas, el chistoso de Edison reclinó su solicitud replicándole: “Tesla, usted no entiende nuestro humor americano.”

Esta desafortunada falta de honestidad provocó que Tesla a abandonase la compañía y fundara la suya propia, denominada “Tesla Electric Light & Manufacturing”. Desde esta empresa, Tesla emprendió la denominada “Guerra de las corrientes”, para demostrar que su sistema de corriente alterna era (como se acabaría demostrando), mucho más eficiente que el sistema de corriente continua de su antiguo mentor, Edison. Además, con estos desarrollos destinados al gran público, intento sufragarse la investigación y el desarrollo de otros inventos, muchos de los cuales, a día de hoy, son todavía desconocidos. Desgraciadamente, terminó muriendo solo y prácticamente arruinado, en la habitación de un hotel. Aún así, Tesla está considerado uno de los mejores inventores de la historia, y se le atribuyen multitud de inventos como, por ejemplo, la radio, la bombilla sin filamento, el submarino eléctrico, la lampara fluorescente, la transferencia inalámbrica de energía eléctrica, o incluso, según algunas fuentes y siendo anterior a la propia labor de Meucci, el teléfono.

Nikola Tesla y Thomas Alva Edison

Nikola Tesla y Thomas Alva Edison

Como curiosidad, Edison quiso desprestigiar a su rival intentando demostrar la peligrosidad de la corriente alterna, y aprovechó la oportunidad para ejecutar a Topsy, un elefante que había matado a tres personas, electrocutándolo con 6000 voltios de corriente alterna. Todavía perdura un vídeo del suceso:

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2 comentarios a “El sucio juego de la ciencia: ladrones de inventos”

  1. asdasdsdasd dice:

    fue tesla telefonicamente

  2. Leslie dice:

    El mejor fue tesla, el otro solo copiaba y mentia