Jack thompson, el abogado más odiado por todos los jugadores vuelve a saltar a la palestra. Recordemos que, aunque desafortunadamente semejante tipejo nunca deja de ser noticia, se hizo popular mediante su particular cruzada por retirar de las tiendas el videojuego “Grand Teft Auto”, la tercera entrega creo recordar. Pués bien, pese a que las acciones judiciales del señor Thompson sirvieron para poco más que publicitar de modo sin igual a toda la saga GTA, los chicos de Rockstar han decidido vengarse. ¿Cómo? Ni más ni menos introduciendo en su próxima título “Grand Theft Auto IV” a un indeseable que el protagonista deberá matar, un indeseable que casualmente es un abogado que pronunciará estas palabras al verse apuntado con un arma: “Las armas no matan a la gente. Lo hacen los videojuegos“.
Jejeje… Cómo no podía ser de otro modo, el bueno de Jack ya ha exigido la retirada de este “cameo involuntario”. Ahora bien, dudo mucho que le hagan caso, y esta anécdota solo servirá para aumentar todavía más las ventas de un titulo que está destinado a triunfar, al menos comercialmente.
El archienemigo de todos los “gamers”, el (i)letrado con indigno afán de notoriedad, el tipejo que culpa a los videojuegos de cualquier acto criminal y violento que ocurra en el planeta, está de capa caída. A instancias de varios jueces y otros colegas de profesión, el colegio de abogados de Florida le ha retirado la licencia durante 91 días, obligándole además a someterse a pruebás psicológicas que determinen si su salud mental le permite o no, ejercer la abogacía (juas).
No conozco la normativa que aplican los colegios de abogados norteamericanos, pero supongo que incluso en un país con tantos litigios legales como Estados Unidos existen ciertos limites al formular demandas sin ton ni son, limites que deberían ser impuestos al menos, por el sentido común. Y es que la sociedad debe regirse por un pincipio de intervención minima de los tribunales, siendo la educación y no las prohibiciones los veraderos pilares sobre los que basar la conducta ciudadana.
Jack Thompson es un tipo singular. Un abogado que sufre una animadversión enfermiza contra los videojuegos. Según su incoherente, desmedido y obsesivo criterio, los videojuegos son la causa de todas las desgracias y de todos los desvaríos violentos que comete el ser humano. Creo recordar que saltó a la palestra con su feroz ataque legal hacia Take Two, la compañía que distribuyó el polémico Gran Theft Auto. Y todavía sigue en la creta de la ola, últimamente se ha mostrado como un tremendo “bocachancla”.Las últimas joyas que han salido de esa boquita no tienen desperdicio. Concretamente, culpa a los videojuegos por la matanza cometida por Cho Seung Hui contra 33 estudiantes en el estado de Virginia.
Lo más sorprendente es que la policia no ha encontrado rastro alguno de videojuegos (que expresiones… ni que se hablara de drogas) entre las pertenencias del asesino. Incluso su compañero de habitación ha desvelado que jamás vio a Cho Seung Hui jugando a ningún videojuego.
Así pués, el “Sr.” Thompson se vuelve a confirmar como un fanático inmerso en una lucha obsesiva, casi delirante, por acabar con un medio de entretenimiento que hace feliz a millones de personas en todo el mundo.
Para mí que este tipo tiene algún trauma. Quizás cuando era pequeño joven siempre perdía al pong, o era incapaz de pasarse la primera fase del pac-man y en su colegio/instituto/universidad le inflaban a capones por ello. O no sé, tal vez él prefería perder jugando al juego de la galleta… XD Bueno, basta ya de meterse con el pobre Jack que por lo visto no tiene demasiado sentido del humor. Y si no que se lo digan al pobre chaval de 14 años que, con muy mala uva eso sí, decidió mandarle un mail al bueno de Jack donde decía:
Hola, Jack thompson.
Voy a disparar a 20 o 30 personas en mi colegio, UC Berkeley, pero no estoy seguro que pistola usar.
¿Alguna sugerencia? También estoy buscando un videojuego en el que podern entrenar.¿Tienes alguna idea? Soy nuevo en esto.
Gracias por tu tiempo.
Nota: Traducción hecha por mi.
No conozco demasiados detalles sobre este asunto, pero el chaval en cuestión no tardó en ser apresado por la policia y posteriormente, cuando comprobaron que no disponía de armas de fuego y todo había sido una broma, fue puesto en libertad.
Por cierto, resulta curioso como esta patética y quijotesca figura que es Mr. Thompson, paladín yanki contra la violencia, se apellida con el mismo nombre que una de las más mortiferas y populares ametralladoras que popularizó el Chicago infestado de gangsters de los años 30, la Thompson.