Jack Thompson es un tipo singular. Un abogado que sufre una animadversión enfermiza contra los videojuegos. Según su incoherente, desmedido y obsesivo criterio, los videojuegos son la causa de todas las desgracias y de todos los desvaríos violentos que comete el ser humano. Creo recordar que saltó a la palestra con su feroz ataque legal hacia Take Two, la compañía que distribuyó el polémico Gran Theft Auto. Y todavía sigue en la creta de la ola, últimamente se ha mostrado como un tremendo “bocachancla”.Las últimas joyas que han salido de esa boquita no tienen desperdicio. Concretamente, culpa a los videojuegos por la matanza cometida por Cho Seung Hui contra 33 estudiantes en el estado de Virginia.
Lo más sorprendente es que la policia no ha encontrado rastro alguno de videojuegos (que expresiones… ni que se hablara de drogas) entre las pertenencias del asesino. Incluso su compañero de habitación ha desvelado que jamás vio a Cho Seung Hui jugando a ningún videojuego.
Así pués, el “Sr.” Thompson se vuelve a confirmar como un fanático inmerso en una lucha obsesiva, casi delirante, por acabar con un medio de entretenimiento que hace feliz a millones de personas en todo el mundo.
Para mí que este tipo tiene algún trauma. Quizás cuando era pequeño joven siempre perdía al pong, o era incapaz de pasarse la primera fase del pac-man y en su colegio/instituto/universidad le inflaban a capones por ello. O no sé, tal vez él prefería perder jugando al juego de la galleta… XD Bueno, basta ya de meterse con el pobre Jack que por lo visto no tiene demasiado sentido del humor. Y si no que se lo digan al pobre chaval de 14 años que, con muy mala uva eso sí, decidió mandarle un mail al bueno de Jack donde decía:
Hola, Jack thompson.
Voy a disparar a 20 o 30 personas en mi colegio, UC Berkeley, pero no estoy seguro que pistola usar.
¿Alguna sugerencia? También estoy buscando un videojuego en el que podern entrenar.¿Tienes alguna idea? Soy nuevo en esto.
Gracias por tu tiempo.
Nota: Traducción hecha por mi.
No conozco demasiados detalles sobre este asunto, pero el chaval en cuestión no tardó en ser apresado por la policia y posteriormente, cuando comprobaron que no disponía de armas de fuego y todo había sido una broma, fue puesto en libertad.
Por cierto, resulta curioso como esta patética y quijotesca figura que es Mr. Thompson, paladín yanki contra la violencia, se apellida con el mismo nombre que una de las más mortiferas y populares ametralladoras que popularizó el Chicago infestado de gangsters de los años 30, la Thompson.