Análisis de Ori and The Blind Forest

¿Qué queda del antiguo esplendor del que gozaron los juegos de plataformas a finales de los 90?

Por lo general han quedado rezagados a una serie de títulos indie desarrollados con mucho ahínco, escaso presupuesto y resultados que, salvo por honrosas excepciones, no pasan de discretos. Sin embargo, muy de vez en cuando, aparecen joyas como este “Ori and The Blind Forest” de Moon Studios, y el conjunto del título, excelente en cada uno de sus parte, se convierte en algo extraordinario, transcendiendo más allá de una estudiada jugabilidad y de una impecable factura técnica para transmitir emociones que quedan grabadas en la memoria del jugador.

Gráficos

A nivel audiovisual, e incluso argumental, resulta evidente la influencia de las grandes obras de Hayao Miyazaki y su Studio Ghibli o incluso, en menor medida, a algunas películas de la época dorada de Disney, como el Rey León o Tarzán. Cualquier captura de pantalla de este mal llamado juego es una ilustración irrepetible, donde los gráficos en dos dimensiones se funden a la perfección en entornes tridimensionales en los que es imposible distinguir arista alguna de ningún polígono. Probablemente se trata del juego que mejor ha aprovechado Unity, el conocido engine con el que ha sido desarrollado.

Audio

La banda sonora tampoco le va a la zaga. Compuesta por Gareth Coker, cuenta con magistrales acordes de piano y épicos coros, que, como sucede en las mejores ambientaciones música, ya sea en el cine o en el sector de los videojuegos, acaba convirtiéndose en el narrador de una historia atemporal, contada sin palabras.

Historia

Precisamente la historia, trata de valores eternos: el amor, la amistad, la confianza y el crecimiento interior. Desde los primeros compases del título, en una suerte de intro jugable, seremos partícipes de una emotividad tal, que evoca las sensaciones de grandes de otros medios, obras como la sublime película Up de Pixar. He aquí un vídeo con, precisamente, los 10 primeros minutos de juego:

Jugabilidad

A nivel estrictamente jugable, es de admirar el logro alcanzado, pues no es nada fácil realizar un buen título de plataformas. Para empezar, el control de un juego de este tipo debe ser absolutamente impecable, respondiendo a las órdenes dadas con el mando con absoluta precisión e inmediatez, sin demoras innecesarias que, en ocasiones, provocan las animaciones superfluas. Por otra parte, existen demasiados ejemplos de juegos de este tipo que no pueden evitar caer en la repetición, o saltar de una dificultad pueril a un reto ridículamente imposible. Sin embargo la curva de dificultad de Ori & The Blind Forest” parece estudiada al milímetro. Al igual que sucede en títulos de la saga Metroid o Castlevania (de los que bebe en cuanto mecánicas de juego), conforme progresa la aventura, nuestro personaje va adquiriendo habilidades con las que ir superando retos que aparecen en su camino.

Quizás, lo único que se le puede achacar es su duración, pues es posible completar la aventura en algo más de ocho horas, pero ello no es óbice para crear una obra prácticamente que sempiterna en la memoria de los jugadores.

Lo mejor

  • Gráficos.
  • Banda sonora.
  • Control del personaje.
  • Mecánicas al estilo “metroidvania”.
  • Curva de dificultad suave pero exigente.
  • Emotividad.

Lo peor

  • Que no te gusten los juegos de plataformas.
  • No es demasiado largo

Disponible en Xbox One y PC (Steam).

Excelente.

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