A raiz de una entrada de el blog de Chus Greciet “Una Ventana al mundo”, integrante de las juventudes socialistas, dónde el autor razona su respaldo al canon digital me ha apetecido dar mi opinión sobre el tema.

Para empezar, Chus habla de los obligados a pagar el canon, los fabricantes de los soportes (v.g: Traxdata o Verbatim), afirmando así que los usuarios no lo pagan. Técnicamente esto es así. Sin embargo ya conocemos como funcionan estas cosas (recordar cuando se prohibió la tarificación por minutos para las operadoras de móviles) y al final, de poco sirve ir desplazando a los sujetos pasivos formales cuando en la práctica, somos los consumidores quienes acabamos soportando el las imposiciones que, muy ingenuamente, van dirigidas a otros. Es más me parece que este es un hecho fácilmente predecible por el legislador y su ignorancia o desidia respecto al mismo, no hace sino confirmar la escasa justificación del canon.

Aún así, y no siendo absolutamente nada partidario del actual canon digital, considero que, conceptualmente, podría haber sido un instrumento válido pero provisional (sobretodo provisional) para compensar a los autores por las pérdidas que les puede llegar a suponer encontrarse, ellos o sus discográficas, en una etapa de auténtica revolución en cuanto a difusión de propiedad intelectual se refiere. Más concretamente mientras idean, experimentan o concretan nuevos modelos de negocio que integrar en esta supercomunicada red en la que se ha convertido la sociedad del primer mundo. Sin embargo ha sido, y todavía es, un absoluto fracaso. Estas entidades gestoras de derechos de autor, como la omnipresente SGAE, han sido constantemente relacionadas con rumores de corrupción e incluso de prácticas mafiosas. Para que el ya desfasado y rancio canon hubiera sido eficaz, estas entidades gestoras (o recaudadoras) deberían haber sido públicas, gestionadas por el estado. Donde se garantizara legalmente una repercusión transparente de las cantidades “recaudadas” para los autores.

No obstante, quisiera recalcar el carácter provisional que debería haber tenido un canon bien desarrollado. Porqué, a dia de hoy grupos como Radiohead, han demostrado que el verdadero camino está en romper los grilletes del mundo analógico, deshacerse de las limitaciones que imponen los soportes físicos y encontrar nuevos modelos de negocio.