Toda la blogosfera española se está haciendo eco de la noticia. Incluso en Menéame, todas las entradas llevan la coletilla [FREE KRUSHER] en señal de apoyo a la Frikipedia.
La sentencia que condenaba al dueño de la frikipedia, un wiki en clave de humor y parodia, por el articulo dedicado a la SGAE en el que “acusaba” a la entidad gestora de derechos de prácticas mafiosas es firme. Vicente Herrera, alias Krusher, dueño de la página pero no autor del artículo en cuestión ha sido condenado a pagar 600 € a la SGAE por atentar contra su honor, además de asumir las costas judiciales que con toda seguridad serán bastante más elevadas.
La sentencia se fundamenta en establecer la responsabilidad de Vicente Herrera por un texto publicado en su wiki. Vicente Herrera no es el autor de este texto, pero, siendo el creador de la web, sí tenía la capacidad de censurarlo.
A mi modo de ver, el fallo y la motivación del mismo son fruto de una legislación y una interpretación desfasada, temerosa de la tecnología y del supuesto anónimato que ofrece internet para los usuarios. Es consecuencia de pensar en lás páginas web, en los blogs, de forma analógica, tal si fueran periódicos tradicionales en los que el editor es responsable de todo lo que se pública, pues todo ha de ser previamente aprobado. Sin embargo el poder de Internet radica en algo totalmente distinto, en una agilidad e inmediatez en la comunicación gracias a la cual todos los usuarios pueden expresarse libremente, aunque ello conlleve riesgos. No ha de establecerse un paralelismo entre la web y la prensa tradicional sino entre la web y la propia realidad. Internet como un espacio público y abierto, como pudiera ser un ágora en la época clásica, dónde todo el mundo puede expresarse libremente y siendo cada individuo responsable único de sus propios comentarios y opiniones.

Sin embargo, una vez más, la ley va un paso por detrás de la realidad.